Cómo se vivió el Brexit en el corazón del Reino Unido: qué cambia y cuál es el futuro de esta historia

Todas las amigas del club la envidiaban. Contaba con los mismos derechos que ellas, pero su membresía incluía beneficios extraordinarios: mantener la libra esterlina, en lugar del euro, y ejercer controles de pasaporte sobre otros socios, en vez de eliminarlos por completo. Reino Unido era la niña mimada de la Unión Europea (UE), y lo sabía: un documento firmado por David Cameron, en febrero de 2016, reconoció que el país tenía “lo mejor de los dos mundos”.

No toda la isla coincidía con esa visión. En junio de ese año, el expremier británico convocó un referéndum, donde el 51,9% de la población votó por abandonar la UE. Dos elecciones generales, innumerables sesiones parlamentarias y una suerte de guerra fría entre remainers (los que eligieron quedarse) y brexiteers (quienes votaron por irse) derivaron en el día más temido por varios, y tan esperado por otros: 31 de enero de 2020, o Brexit Day.

Londres amaneció nublada y con 10 grados –clima cálido, para fines de enero. En sus calles, donde seis de cada 10 habitantes votaron por quedarse, predominaba la solemnidad. Miles de personasse movilizaron a Whitehall para llorar su partida de la UE, después de casi medio siglo de hermandad. Otros miles se dirigieron, entusiasmados, al número 10 de Downing Street, donde se proyectó un reloj con la cuenta regresiva para Brexit. ¿Qué harían esa noche, cuando se formalizara el divorcio con el bloque? Dormir, decían los remainers. Salir alpub, retrucaban los brexiteers.

Es oficial: el Reino Unido dejó la UE”, anunció la BBC, a las 23:00GMT (medianoche en Bruselas). En Harrogate, al noreste de Inglaterra, se escucharon fuegos artificiales.También, el quejido de una guitarra en un bar,mientras una bandera de la UE ondeaba sobre la barra. Festejaba casi toda Gales, y se lamentaban Escocia e Irlanda del Norte.Mientras tanto, el primer ministro Boris Johnson aseguraba: “Este no es el final, sino el principio. Es el momento de desatar el potencial de este brillante país, y mejorar las vidas de todos, en cada rincón del Reino Unido”.

¿De Cenicienta a calabaza?

El 31 de enero selló el divorcio entre el Reino Unido y la UE, después de 47 años de relación. “Día de la Independencia”, lo bautizó Nigel Farage, fundador del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés). Ya no quedan representantes británicos en el Parlamento Europeo, y la Union Jack dejó de flamear en Bruselas. Una nueva moneda con la inscripción “Paz, prosperidad y amistad con todas las naciones” comenzó a circular (la tercera versión, debido a los previos amagues de salida) para marcar la histórica jornada. Pero, lejos de haber obtenido la ansiada “libertad”, Brexit recién empieza.

Poco cambió desde este sábado. Reino Unido seguirá atado a las reglas de la UE (libre circulación, libre comercio) y al millonario pago de su cuota de membresía. Los ciudadanos británicos que circulen, vivan o trabajen en la UE podrán seguir haciéndolo con normalidad. Mismos derechos mantendrán los ciudadanos de la UE en el país anglosajón. La isla, en tanto, seguirá comerciando con el bloque como lo venía haciendo, y mantendrá los demás acuerdos como si nada hubiera pasado. Al menos, durante los próximos 11 meses.

Este sábado empieza un período de transición, hasta el 1 de enero de 2021, donde el Reino Unido y la UE negociarán el futuro de su comercio, inmigración, seguridad, inteligencia, pesca, educación e investigación. La transición podría extenderse hasta 2022 o 2023 (cabe recordar que las condiciones del divorcio demoraron más de tres años y medio).

Era la más envidiada del bloque. El tiempo dirá si la Cenicienta de Europa seguirá siendo princesa, o si la medianoche belga de hoy la convirtió en calabaza.

Comentarios