River-Boca: 1700 policías y un micro blindado, las medidas de seguridad del Superclásico de la Copa Libertadores 2019

El 24 de noviembre de 2018 un grupo de hinchas de River lanzó piedras y botellas contra el micro de los jugadores de Boca, rompió los vidrios, hirió a los futbolistas y cambió la historia del fútbol argentino. La final de la Copa Libertadores fue mudada a Madrid, lejos de los hinchas que, salvo algunos afortunados, tuvieron que mirarlo por TV.

Esta noche, un micro blindado, drones, unos 1.700 efectivos policiales serán parte de un impresionante operativo de seguridad que buscará contener cualquier tipo de hecho de violencia para que el encuentro de ida de la semifinal de la Copa Libertadores entre el Xeneize y el Millonario se juegue en paz.

Tras ese partido frustrado de noviembre, Boca colocó vidrios antivandálicos en el micro que traslada a los futbolistas para que nunca más se sufran incidentes extrafutbolísticas.

El micro blindado de Boca

“Llevaron un auto al predio de Boca en Ezeiza con los mismos vidrios blindados que se le pusieron al micro y hasta los mismos jugadores le pegaron con una maza y no se rompen. O sea, se rompe el vidrio de la parte de afuera, se astilla, pero para adentro no pasa nada, Mirá que le pegaron fuerte, eh”, dijo al diario Olé Darío Rubén Ebertz, chofer del autobús que traslada a los jugadores.

En consonancia con esto, horas antes del trascendental cruce entre River y Boca, la Confederación Sudamericana del Fútbol (Conmebol) lanzó una “campaña para erradicar la violencia en el fútbol sudamericano” llamada “El fútbol es un juego, la violencia no”.

“La campaña se activa coincidiendo con el inicio de las semifinales de la Conmebol Libertadores con el objetivo de que la violencia no empañe el brillo de esta fase final”, informó el organismo.

La campaña está compuesta por imágenes que realizan “analogías llamativas entre jugadas de un partido y situaciones de violencia que impiden disfrutar del espectáculo”.

Pero la Policía no puede dejar la seguridad en manos de campañas y por eso prevé repetir el exitoso (e impresionante) operativo que se realizó el 1 de septiembre de este año, cuando ambos equipos se enfrentaron en la quinta fecha de la Superliga.

La Policía de Buenos Aires desplegó 1.200 efectivos en el Monumental y sus inmediaciones, según datos del propio organismo. Además, habrá 500 personas de la seguridad privada que contrató River.

Antes del ingreso al estadio, los simpatizantes deberán presentarle el Documento Nacional de Identidad (DNI) a los efectivos de Tribuna Segura, quienes corroborarán que no haya derecho de admisión o pedido de captura.

Los jugadores de Boca Juniors partirán rumbo al estadio desde un hotel ubicado en la localidad de Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Son casi 40 kilómetros, gran parte por autopista, y el micro será escoltado por policías. La esquina donde en noviembre de 2018 ocurrieron los incidentes estará fuertemente custodiada. Minutos antes de la llegada, los hinchas deberán alejarse unos 200 metros de esa zona.

Los efectivos policiales también deberán estar atentos a posibles enfrentamientos entre dos facciones de la barra de River Plate.

Juan Manuel Lugones, secretario ejecutivo de la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide), dijo hace unos días que habían detenido a diez “barrabravas (ultras violentos) con 13 armas de guerra, municiones, drogas y una pistola perteneciente a la Policía Federal. Lugones alertó que dos facciones de la barra brava iban a “enfrentarse” por “cuestiones de negocios” relacionadas con el superclásico.

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